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Posted By Néstor Sánchez on Tuesday, October 19, 2010

Mi primer reproductor de MP3 no fue un dispositivo dedicado. Venía dentro de un celular Motorola W375. Aunque la atractiva estética del celular compensaba la complicada tarea de transferir la información, su poco almacenamiento provocó que lo use raras veces para audio (música o podcasts).

Como muchos celulares, este traía funcionalidad para radio lo cual no le da mucho valor en este país en el que la mediocridad radial apenas es salvada algunas veces y por pocos minutos.

Esta entrada no es una crítica a nuestros “profesionales” radialistas. ¿Qué es entonces? Es un texto para compartir una experiencia de unas pocas semanas que ha renovado mi cariño por la radio.

Una radio entretenida, una radio aburrida
Al principio de mi relación con la radio, tenía básicamente tres tipos de experiencia: musical, mágica y filtrada.

Musical por las razones obvias. Las canciones de los 70 que mi madre favorecía quedaron marcadas en mi cabeza y puedo recitar muchas letras de temas que probablemente hoy no escogería.

Mágica, por las novelas (Kalimán, Esmeralda) que transmitía Radio Panamericana y programas de relatos sobrenaturales

Filtrada, por mis preferencias de “Suavecito” de Panamericana y “La Revista Cultural de los Domingos” de radio Cristal o las locuciones de Jaime Vásquez (un masón que ahora puede ser esuchado en Radio Paris La Paz - 106.5 FM).

Los tres tipos encajan en al menos dos de los objetivos recitados por muchos comunicadores cuando hablan sobre los medios: Educar, Informar y Entretener. Y es que la esencia de la radiodifusión boliviana cuando se habla de “Educación Radial” suele limitarse a la alfabetización o la capacitación magistral. Razón por la que normalmente el objetivo Educar se ve circunscrito a radios calificadas como educativas.

Antes de continuar, y a modo de aclaración, no encuentro nada malo en el funcionamiento de radios educativas. Pero si considero que la óptica condescendiente de transferencia de conocimiento en la que se enseña de un clásico modo escolar la hace francamente aburrida. Obviamente radicalmente opuesta a la radio enfocada al entretenimiento.

Teléfonos inteligentes y el componente podcast para una mejor radio
Luego de evitar por años la compra de un teléfono de los llamados inteligentes, finalmente decidí dejarme llevar por algunas necesidades específicas como la de llenar los tiempos muertos con algo que no sea la aburrida radio boliviana. Un teléfono inteligente es, obviamente, más que solo un teléfono. Combina funcionalidad de reproducción de audio, agendas electrónicas, servicios de Internet y aplicaciones variadas para enriquecer la experiencia del usuario.

Curiosamente, pocos radialistas piensan en hacer lo mismo que los fabricantes de teléfonos. Los directores de las estaciones parecen pensar que el enriquecimiento de la experiencia del oyente pasa por concursos, las odioso-cursis llamadas telefónicas o hablar sexy-mente encima de temas musicales que se repiten detrás de sus voces.

Una debilidad de medios como radio y TV es la fugacidad de la transmisión. Esa fugacidad sumada a la ausencia de control de calidad puede ser el enemigo de la producción cuidadosa de contenidos. En la década del 90 cuando trabajaba en radio a la par que apoyaba la elaboración de programas de mayor riqueza, aprovechaba el recurso más fácil de todos para sacarle el jugo a esas producciones que realizábamos: El repris.

Un podcast no es otra cosa que el resultado de aprovechar el repris de un programa que tiene cierta periodicidad para distribuirlo por Internet que, gracias a su penetración en otros países, resulta ser un medio ideal para enriquecer… Adivinaste: LA EXPERIENCIA DEL USUARIO.

Pasar de la fugacidad al aprovechamiento del repris y de ahí a la facilidad de la reproducción a demanda sin necesidad de que el oyente grabe los programas, es una verdadera oportunidad para generar mayores beneficios de la producción ya realizada. También es el vehículo para diferenciar y resaltar el contenido con calidad. Después de todo, es difícil que un productor ponga locuciones insulsas (aunque siempre puede pasar) en un programa que puede ser escuchado muchas veces más que solo en la emisión normal de la estación radial.

Ejemplos de otro mundo
Irónicamente la razón de la compra del teléfono inteligente venía de una necesidad vagamente relacionada a la radio. Profesionalmente, necesito mantenerme actualizado y uno de los medios es escuchar podcasts para mi área. El problema es que solo dispongo de los podcasts cuando estoy frente a la PC o la laptop y claro, son pocas las ocasiones en que vale la pena quedarse sentado solo para escuchar un show técnico con atención.

Empecé por transferir los podcasts a una memoria flash en USB y escucharlos mientras manejaba. Seguía dependiendo de la PC y no era tecnología de punta pero funcionaba. Luego compré el teléfono inteligente, un modelo con capacidad Wi-Fi para descargar los podcasts de manera automática y sin necesidad de la PC.

Nokia E63Originalmente descarté comprar un iPhone porque no quería gastar demasiado. Elegí un Nokia E63 por la capacidad de conectarse a Exchange, el teclado físico incorporado, el Wi-Fi, y su almacenamiento expandible además de las aplicaciones multimedia. Las últimas 3 características mejoraron mi consumo de podcasts técnicos y pronto agregué otros. Reportajes, audiolibros y el podcast de RockAndBol fueron los más comunes por varios meses.

Probé distintas aplicaciones para tener una buena experiencia con los podcasts y siempre terminé volviendo a iTunes. Debo decir que no es de mis aplicaciones favoritas, sin embargo su capacidad para suscribirse y administrar podcasts hace que permanezca en mi PC. Entre los varios podcasts que descargo por iTunes resaltan dos: Uno de las disertaciones de TED (video) y el de RadioLab de la radio WNYC.

WNYC es una radio pública en el sentido que comprenden los radiodifusores de Estados Unidos. El podcast de RadioLab es una producción pulcra y con una calidad distintiva que en mi opinión deja a nuestros programas de radio como de absolutos aprendices.

RadioLab escoge profundiza en temas actuales que podrían pasar inadvertidos en el radar de lo que los productores bolivianos consideran interesante. Los productores describen a RadioLab como una mezcla de ciencia, filosofía y experiencia humana. Con un staff de 8 personas, tienen más recursos que radios enteras en nuestro país.

Por ejemplo, en un programa del 2009 me enteré de que hasta los 3 y medio años percibimos los números de manera logarítmica. En otro programa de inicios de este año relataron asombrosas experiencias comunicativas de buzos con una ballena y de un fotógrafo de National Geographic con un elefante marino. Ambos programas enlazaron relatos personales con detalles de neurociencia. Todo ambientado perfectamente con efectos de sonido, pausas estudiadas y un guión natural y entretenido.

Rosada modernidad
Hace menos de 24 horas que entreno mis dedos para manejar un iPod Nano de la última generación. Ridículamente pequeño, es todo un logro estético y funcional. Todavía no tengo 40 años, pero estoy muy cerca. Siempre me han atraido los dispositivos y tecnología.

Después de trabajar durante 10 años en radiodifusión y comunicación, cambié el rumbo de mi vida hacia el área de sistemas. Curiosamente, después de ensamblar mis propias PCs por tanto años, jamás hice la transferencia de mi música al equipo de escritorio y por eso el único contenido que cargué al principio fue el de mi “colección” de podcasts aun no escuchados.

Comparado con un muchacho con mochila al hombro, tengo en común los audífonos blancos, el celular inteligente y la portátil. Orgullosamente, me distancian la apariencia de traje y camisa, poco cabello y un iPod rosado que muestro sin pena cuando quiero cambiar de canción… digo de podcast.

Posted By Néstor Sánchez on Saturday, March 21, 2009

Programar radio es un arte y no todos son artistas. En la semana me tope con un tema de Journey en una radio que está teóricamente orientada a adolescentes, aunque quizás ni siquiera han definido claramente su público. Alguna vez escuche la excusa de que estaban “educando a la audiencia”. Por supuesto este es un gran error. La audiencia no necesita educación y quien afirme esto, es un(a) gran presumid@. Estas son algunas razones:

Propiedad de los temas: Los encargados de elaborar las listas de temas que una estación difunde no deben asumir que la audiencia los conoce. Si una estación decide incluir temas clásicos en su programación, estos deben definirse de acuerdo a la audiencia objetivo. En este caso Journey está completamente fuera del radar de un adolescente, e incluso de un veinteañero.

Rotación limitada: En la mayor parte de los casos los temas clásicos de la lista tendrán difusión limitada. Un programador talentoso separará apropiadamente los temas de la misma era y artista. Por supuesto no debería escucharse exactamente el mismo tema en dos ocasiones cercanas en tiempo. Si tomamos estos dos elementos, separación y no repetición, es imposible “Educar a la audiencia”. No hay oportunidad para memorización.

Respeto de la audiencia: Los oyentes no son tontos. Son tu hijo, tu esposa, tu padre. Un conductor / productor no debe creerse por encima de su oyente. En especial no se debe asumir lo que quiere el oyente, hay que preguntarle y por supuesto usar las respuestas para generar el mejor contenido posible. Nada garantiza que los oyentes quieran ser educados en clásicos. En realidad es al revés, los oyentes son los que definen los clásicos.

En conclusión, un clásico se elije en base a la audiencia objetivo y preferiblemente solamente temas absolutamente reconocibles.

Posted By Néstor Sánchez on Wednesday, March 21, 2007

Ayer acabé de grabar el retorno de RockAndBol, un programa de cobertura al rock boliviano, en este 2007. El programa fue conducido toda la segunda temporada exclusivamente por el Único Pato al Aire. Con él, se consolidó el nombre y la producción.

En esta tercera temporada hay varios retos, el más importante de ellos consolidar la presencia a nivel nacional y unificar el esfuerzo del portal rockandbol.com y RockAndBol.Radio.

Ya tendré más comentarios, por ahora espero los suyos en los foros de ese portal.

Posted By Néstor Sánchez on Friday, February 23, 2007

Uno de los principales contenidos en radio son las noticias. Sin embargo, no todas las estaciones tienen sus propios periodistas y pocas usan servicios de cable. Por ello la mayor parte se dedican a leer noticias de otros medios. Hasta allí no hay problema.

Esta mañana escuchaba una estación donde tomaron una noticia de uno de los sitios que mantengo (www.rockandbol.com) y leyeron una noticia sin mencionar la fuente. Esto tiene varias connotaciones:

  1. Falta de conocimiento respecto al uso de fuentes. Cuando la fuente de la noticia no es el mismo medio, se debe mencionar la fuente. No hacerlo es una falta de ética profesional.
  2. Reelaboración de la noticia. Cuando la fuente de la noticia es ajena y se desea imprimirle un estilo personalizado, ya sea el de la estación o del programa, se sugiere abrir la noticia con una ventana (qué, cómo, cuando) diferente. Al leer la noticia tal cuál hay que cumplir con la anterior regla. No hacerlo es una muestra de flojera profesional.
  3. El periodista/locutor podría aportar más datos a la noticia y no contentarse con copiar la noticia, aduciendo falta de tiempo. Lo contrario es simple falta de preparación profesional.

En resumen un locutor/periodista que toma noticias de otro medio es poco profesional, falto de ética y encima flojo. La solución es sencilla, preparar noticias mencionando la fuente, tratando de profundizar y complementar la nota.

En radio seguir este consejo es fácil y rápido, sin embargo, la mayor parte del tiempo no se realiza pues en Bolivia, practicamente cualquiera toma un micrófono y se convierte en periodista, locutor o ambos. La responsabilidad que recae en estas personas es mucha como para ignorar que el personal no está capacitado y además de empírico es ignorante. Ignorante en el sentido estricto de la palabra. Ignora cómo y qué debe hacerse en radio.

Posted By Néstor Sánchez on Friday, February 16, 2007

Mi primera experiencia con radio fue al ganar un disco en Radio Panamericana, era para un programa infantil y yo tenía quizás 10 años. Un poco mas tarde gané un par de llaveros en Stereo 97... Más de dos décadas después, la radio sigue siendo mi pasión. Con esta entrada inauguro oficialmente mi serie de comentarios informales sobre radio en nuestro país.